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Cambio climático y pérdida de biodiversidad, dos crisis que se deben resolver juntas


El primer informe en conjunto del IPCC y el Ipbes, las máximas autoridades en cambio climático y pérdida de biodiversidad, respectivamente, pide unir agendas. Áreas protegidas y cambios en el sistema de producción de alimentos son claves para enfrentar ambos problemas.


Durante la pandemia se ha hecho popular una caricatura del canadiense Graeme MacKay. Utilizando la metáfora de las olas del COVID-19, el artista recrea cómo tras la ola de la pandemia viene una más grande: la de la recesión económica. Detrás, les sigue una ola que representa una mayor amenaza: la del cambio climático. Y usuarios en redes sociales han alterado la imagen para agregarle una ola aún mayor: la de la pérdida de biodiversidad.


Estos dos últimos puntos, el cambio climático y el colapso de la biodiversidad, han marcado la agenda ambiental durante los últimos años. Pero a pesar de que se ha señalado insistentemente sobre sus relaciones, hasta ahora sus metas seguían por sus propios caminos, incluso desde quiénes determinan las pautas para estudiarlos y mitigarlos. Por un lado estaba lo que señalaba el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) y, por el otro, lo que alertaba la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre la Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (Ipbes), ambas máximas autoridades en sus temas.


Hoy, por primera vez, ambas plataformas lanzaron un informe conjunto en el que identifican que, aunque la separación de agendas es funcional a un nivel político, genera el riesgo de identificar y comprender de manera errónea la conexión que existe entre ambos problemas. “La capacidad de adaptación de la mayoría de los ecosistemas y los sistemas socioecológicos será superada por el incesante cambio climático antropogénico”, es una de las conclusiones a las que llegan los 50 expertos a nivel mundial que escribieron el reporte.

Para entender la relación entre ambas crisis hay un ejemplo que lo ilustra bastante bien: la deforestación. En Colombia se trata quizá de una de las alarmas ambientales más sonadas, pues solo en el 2019, según el Ideam, se talaron 158.894 hectáreas de bosque y, aunque no ha salido una cifra oficial de 2020, se estima que solo en el primer trimestre las cifras fueron bastante altas. La pérdida de miles y miles de árboles a lo largo de los años, se nos ha dicho, ha llevado a que la deforestación emita 69 Mton de CO2, lo que contribuye al cambio climático.

Pero a la par, cada vez que se talan estos cientos de hectáreas de bosque, hay animales que son desplazados y quedan en amenaza, algo de lo que no hablamos tanto. El cambio del uso del suelo, advierten, es una causa directa tanto de la pérdida de biodiversidad como del cambio climático. Relaciones como estas hay muchas. El océano, por capturar el exceso de CO2, se está acidificando y matando a los corales y, aunque solo se han reportado pocas especies que a la fecha se han extinguido como consecuencia del cambio climático, hay una frase del reporte que queda resonando: “el registro fósil nos dice que el rápido cambio climático puede ser un factor clave de las extinciones masivas, capaz de eliminar hasta el 90 % de todas las especies”.


Tomado: El Espectador.com

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