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Grasas funcionales, complemento clave para la buena salud


Las grasas —uno de los tres principales macronutrientes básicos de la alimentación— cumplen funciones específicas fundamentales en el organismo. Recomendaciones, mitos y realidad.


Comer de manera desbalanceada es uno de los factores determinantes en el desarrollo de enfermedades como obesidad, diabetes y problemas cardiovasculares, entre otras. De ahí la importancia de mantener una alimentación equilibrada que contribuya al correcto funcionamiento del organismo y que, de paso, permita llevar una vida saludable.

“Cuando las personas deciden por sí solas hacer dieta y eliminan algunos alimentos, sin una necesidad médica de fondo ni asesoría adecuada, es posible que entren en carencias nutricionales. Por ejemplo, si un individuo restringe los carbohidratos o las grasas, está excluyendo los dos nutrientes que representan la mayor fuente de energía para el organismo, obligando al cuerpo a buscar la energía en los músculos y ocasionando así la pérdida de masa muscular”, asegura la doctora Sandra Jeaneth Morales, médica nutricionista dietista adscrita a Colsanitas.

Una alimentación saludable, entonces, consiste en ingerir una variedad de alimentos que proporcionan macro y micronutrientes necesarios para el adecuado funcionamiento del organismo, además de brindarnos vitaminas, minerales, fibra y agua que permiten generar sensación de saciedad y bienestar.

Por lo tanto, es fundamental acudir a profesionales o a la evidencia científica al decidir eliminar o sustituir alimentos en la dieta diaria de cualquier persona.


Grasas funcionales

Las grasas, también conocidas como lípidos, son uno de los tres nutrientes que proporcionan energía al organismo y resultan esenciales para llevar a cabo cada una de las funciones vitales del ser humano.

Según Claudia Angarita Gómez, directora del Centro Colombiano de Nutrición Integral, “las grasas son un componente indispensable de la dieta de los individuos, puesto que no solo son fuente de energía (9 kcal/g), sino que adicionalmente aportan ácidos grasos esenciales; son un componente estructural de las membranas celulares; que son el vehículo para la absorción y el transporte de las vitaminas liposolubles, dan soporte a los órganos internos y proporcionan aislamiento y protección contra los cambios de temperatura, entre otras funciones”.

Las grasas resultan indispensables en una alimentación balanceada, ya que, además de transportar vitaminas, pigmentos y ser fuente de compuestos antioxidantes, conceden a las comidas características organolépticas como sabor, aroma y textura.


Según las recomendaciones, las grasas no deben superar el 30 % de la ingesta calórica total de las calorías totales diarias provenientes de los alimentos.

Tanto aceites como grasas provienen de tejidos animales o vegetales, por lo cual se pueden clasificar según su origen; se caracterizan por ser sólidas (grasas) o líquidas (aceites) a temperatura ambiente, respectivamente.


La carne de res, cerdo, pollo, pescados, lácteos y sus derivados; frutos secos (maní, nueces, almendras), aguacate; aceites extraídos de semillas o frutos oleaginosos como soya, palma, aceitunas, coco, girasol, ajonjolí y canola, entre otros, son alimentos que representan una fuente de aceites y grasas.


Tomado: El Espectador.com

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